Algunos con buenas intenciones, invitan a quienes están indecisos a no ir a votar. Con esta petición, de forma consciente o no, estarían beneficiando a los candidatos del PLUSC.

Cada cuatro años aparecen personas que apoyan el abstencionismo. Señalan al menos tres razones:

  1. Quien vota, es cómplice de los gobiernos corruptos que se eligen
  2. Quien vota, mantiene un sistema que nos manipula y nos engaña
  3. Quien vota, es un “tonto” o “tonta útil”

Y así por el estilo. Es interesante que es una posición generalmente de las extremas. He visto publicaciones tanto de quienes comulgan con la derecha así como con la izquierda. Otros se denominan “anarcos” o “anarquistas”, y quienes francamente se me confunden en el espectro ideológico.

Resultado de imagen de anarquismo

Y se me confunden porque, a pesar que se identifican con la derecha y con la izquierda, en estos temas piensan exactamente igual. Promueven un país sin gobierno, sin leyes, en donde el ser humano sea “libre” y donde no existan controles. El problema con esto, además de ser una posición tan utópica como el mismo comunismo, es que al final sería la fuerza quien establezca el orden. Y ese orden lo impondrían quienes tengan más recursos para hacerlo. Básicamente sería lo que se ha denominado “la ley de la selva”.

Consciente que a los partidos políticos tradicionales les ha funcionado muy bien el desencanto que provocan con sus actuaciones, es que es lógico suponer que detrás del movimiento abstencionista están ellos. Quizá muchos de los que proponen no votar no lo saben, pero podrían estar siendo utilizados para beneficiar los intereses de los que llamamos “los de siempre”.

Ciertamente nuestro sistema “democrático” dista mucho de serlo totalmente. Aquí lo que tenemos es un sistema electorero, que hoy incluso nos consume todo el tiempo, ya que luego de la elección nacional vienen las elecciones municipales… y el ciclo se repite una y otra vez. No obstante, y hasta que nuestro sistema de alguna manera se perfeccione, se mejore, es el único medio para elegir a quienes nos han de gobernar.

Sobre los argumentos que exponen para solicitar que la gente no vote, me permito responder:

  1. Al contrario del postulado que dice que quien vota es cómplice de los gobiernos corruptos, debo señalar que es totalmente lo opuesto. El abstencionista es quien permite que los corruptos lleguen al poder. Al no votar permite que otros elijan por él o por ella. En nuestro sistema, sólo cuentan los votos emitidos. En otras palabras, si sólo 100 personas votan en la próxima elección, poco más de 40 elegirían al presidente.
  2. El sistema actual nos engaña, es cierto, pero no somos los que votamos quienes lo mantenemos. Quienes quieren engañarnos están en las sombras. Son aquellos que se benefician con gobiernos obedientes a sus intereses y quienes están ahí para entregarles buenos contratos para sus grandes empresas. Estos personajes generalmente invierten dinero en los partidos tradicionales por igual. No los mueve la ideología, ni el interés público. Su combustible es y será el dinero.
  3. Los votantes no pueden ser llamados “tontos útiles” sólo porque votan. Son personas que están dispuestas a tomar una decisión, pensada o no, pero una decisión. Si de todos modos, dentro de las opciones que se nos presentan en la elección ninguna satisface nuestras expectativas, puede decidir votar en blanco. Eso es más inteligente que sencillamente no ir a votar. El voto en blanco cuenta al momento de calcular los porcentajes.

Medite bien lo escrito hasta ahora. Valore si tiene o no sentido lo dicho. Detrás del movimiento abstencionista hay gente muy bien intencionada, pero sinceramente equivocada. El abstencionismo NO ES EL CAMINO.

Recuerde: Votando se hace contar. No anule el voto, si no quiere votar por nadie, déjelo en blanco.